lunes, 4 de mayo de 2009

Adiós al frío


Vaya con la vuelta de Semana Santa.
En el trabajo hemos empezado el asalto a la nueva compañía del grupo. Tuvimos una reunión en la sede, territorio hostil a nuestra llegada. Y es que los jefes han agitado los ánimos de los nuevos compañeros, algo lógico si pensamos que, en una fusión, sobran jefes. Porque dos grupos pueden ser comandados por dos jefes, pero fusiónalos, y sobrará uno. Es lo que se llama sinergia, y la consultora que dirige el proceso nos cobra una pasta por ponerlo en Power Points que viajan, en cascada, desde el consejero delegado hasta la última secretaria. También es cierto que llegar a la sala, repartir tarjetas y preguntar ¿y tú a qué te dedicas? no le gusta a nadie. Aún con todo, me lo pasé increíblemente bien. Mi jefa, y os lo he repetido hasta la saciedad a los que habéis hablado conmigo, manejó la situación con unas tablas impresionantes. Empezamos todos tensos, y sin embargo, acabamos recibiendo compromisos de cooperación, reparto de documentación de los grupos, concertando próximas reuniones y charlando sobre futilidades, todo conducido mediante el carisma arrollador de una conquense con muchas reuniones difíciles encima. Todo un ejemplo.
Me he iniciado en los viajes con derecho a noche. Tomarse una cerveza en el Roi des Belges sólo es superable por otra cerveza sentado en una acera de la Grand Place de noche. Tampoco está nada mal vestirte en tu cuarto y bajar a una reunión en el mismo hotel en el que te alojas. Es como trabajar en casa pero otro la limpia por ti. En mis sueños bajaba en pijama a la reunión y subía en el descanso a cambiarme (y no era una pesadilla).
He guardado bajo llave la manta, y ya era hora, porque tras un invierno particularmente frío y lluvioso (lugareño dixit) viene un calor muy estimulante (a lo mejor lamento esto en diez días).
Y por último, puedo contar que tengo nueva compañera de trabajo desde hoy. Es de la casa, de otro departamento, mayor que mi compañera y yo. De momento me abstengo de comentar nada. Estamos conociéndonos, lo que significa que a lo mejor le dedico una entrada en el blog (ruego para no tener que hacerlo, porque eso significará que deseo tirarle un café por el teclado o meterle anchoas en el bolso)...

miércoles, 15 de abril de 2009

Breve relato fotográfico de unas vacaciones


Copenhague, que está en Dinamarca, país fabricante de galletas envasadas en lata (no en caja, qué horror) empezó a ser importante desde que el obispo Absalon (debajo) construyera un castillo en lo que era un pueblito.Os dejo algunas de las fotos que he hecho de la ciudad Un montón de los sitios emblemáticos están junto al agua
Esta es la foto más cercana que tengo del Turning Torso de Calatrava en Malmö, que podía a verse desde lo alto de los edificios de Copenhague. Estuve en un pueblecito de pescadores desde el que se veía mucho mejor, pero la tarjeta estaba llena.
Como curiosidades, el parque de atracciones Tivoli, de 1843, El cambio de la Guardia Real, que nos lo encontramos de casualidadBicis,Muchas bicis,
Bares curiososNiños con problemas de adicción
Y una estupenda cámara de fotos para poder mostrároslo

domingo, 12 de abril de 2009

Historia de una carrera

1. Boxes: Pintando huevos
2. Los bólidos 3. Otros rivales
4. La pista de carreras
5. El lanzamiento6. La plusmarca: el huevo con el toro7. Proclaman ganadora a la escudería española8. El estado del bólido (vale sin cáscara si no está roto)9. El premio final (2/3 de premio)

martes, 7 de abril de 2009

Coming back

Antes de nada, me gustaría agradecer al dueño de la red inalámbrica Fanny2 su generosidad y su entrega. No sería posible esta vuelta sin que pudiera conectarme desde mi cuarto a sus diez megas libres de contraseña, con una intensidad de tres sobre cinco, que llegan por mi ventana. Fanny2, un abrazo.
Con motivo del alegre regreso al blog os dejo dos vídeos del superconcierto del pasado viernes en el Palacio de Deportes de Madrid. No me voy a explayar mucho más, que mañana me voy de vacaciones. ¡Pasad buena Semana Santa!



sábado, 15 de noviembre de 2008

Cómo te ha ido

Este jueves encargué un alimentador para el portátil. ¡Más de dos meses con el ordenador encima de la mesa como pisapapeles! Es absurdo que intente colgar cómo han sido mis dos primeros meses de trabajo, mis fines de semana aquí, etcétera. Hay una teoría que dice que con tres dibujos se puede relatar una historia. Como yo no sé pintar, tendré que conformarme con seleccionar y sintetizarlo todo con tres imágenes...





jueves, 6 de noviembre de 2008

Viajar sentado a la mesa



Junto a la M30 hay una mezquita. 12.000 metros cuadrados, la más grande de Europa. Tiene las paredes de mármol y un alto minarete desde el que realizan el llamamiento a la oración. A cien metros de la entrada, entre el tanatorio y el templo, había ayer un coche con todas las lunas reventadas. Frente a la garita del guardia, una vez pasada la verja de la entrada, hay otra puerta a través de la cual se cruza una valla blanca, y das a una rampa descendente. Bajada la rampa, hay una terraza con sillas de plástico rojas, de marca de refresco, y unas puertas corredizas de cristal. En el interior hay un bar-tetería, donde los parroquianos pueden sentarse en mesas. Si se atraviesa el bar, se sale a una galería de mármol de la que salen varios pasillos. Tomando el primero a la izquierda, que da a unas escaleras, se accede al piso inferior de una gran hall central adornado con azulejos. En una de sus paredes reza “Sólo hay un único Dios, Alá, y Mahomma es su profeta”. A la izquierda, más o menos debajo de lo que debe ser el bar, hay una puerta abierta que da a una salón iluminado con lámparas. Es un restaurante, totalmente en el interior de la mezquita. Ayer fuimos a comer allí.

No aceptan tickets restaurante, por supuesto, pero el menú es bastante barato y para comer no está mal del todo. Una sopa de lentejas amarillas con especias, tayín de pollo, repostería, pan y refresco por doce euros. El único tayín que había probado antes fue en Bruselas y era de cordero y, francamente, estaba mejor. También es verdad que estaba hecho por un marroquí cuyo nombre aún no sé cómo se escribe, cuando aún era él quien salía con Verónica (más o menos unos días antes de que le llamase zorra y quisiera partirme el morro) y cocinaba con la intención de seguir conquistándola.

Hoy he comido en un tailandés que está a medio camino de mi casa y de mi trabajo. Éste era sólo un restaurante. Decorado en plan moderno, con iluminación bien pensada y muebles modernos. Nada de dragones de oro ni flores de plástico multicolor. Menú Urbano. He elegido los entrantes (frente a la ensalada) con costilla, brocheta de pollo con salsa de cacahuete y un rollito de verduras con un diminuto bol con salsa para echar. De segundo plato nos han sacado una fuente con cuatro cuencos de base cuadrada, con arroz blanco, pollo al curry, verduras con salsa de coco y carne guisada con salsa de tamarindo. De postre, muy bueno, flan de coco. Todo por 15,95 (o dos tickets y noventa y cinco céntimos).

Y qué queréis que os diga. No está mal probar cosas nuevas, pero no entiendo aquellos que alucinan con las comidas exóticas como si fueran algo prodigioso (sólo con un animal, el cerdo, ya hay cientos de platos que no sirven en la mezquita). La verdad, ambos sitios bien, pero sólo bien. Por menos de lo que cuestan estos restaurantes, en Santa Hortensia tengo mucha más variedad de comidas a lo largo de la semana y del mes, mientras que estos sitios de comida típica tienen un menú estático. ¿Acaso la comida regional que puede servirse por doce euros se limita todos los días a ocho, diez o doce platos perpetuos? En Santa Hortensia no. Y sólo cuesta nueve euros. O un ticket y euro y medio. Lo cual afianza mi idea de que tenemos una cocina completa, que incluye gran variedad de sabores, texturas e ingredientes.

Me han dicho que hay un extremeño al lado de mi casa que se llama Oro Graso y que acepta tickets restaurante. Uno de esos domingos con sólo hielo y musgo en la nevera me bajo a comer ahí. Me invita el curro. Olé

domingo, 19 de octubre de 2008

Qué malo ¿es?


Colin Davies, arquitécto y crítico británico tomaba como referencia la opinión de otro crítico de arquitectura en The Guardian, Martin Pawley, en un artículo para Architectural Review en el que dice que la historia de la arquitectura moderna es la historia de un intento fracasado de asimilar la tecnología. Pese a los esfuerzos de los pioneros anteriores a la II Guerra Mundial, la tecnológía avanzó demasiado rápido para que la arquitectura pudiera seguirla.
Hoy muchos arquitectos se han resignado a abandonar la lucha, a separar el elemento puramente artístico de la construcción y llamarlo arquitectura. Son muy pocos los que adoptan el punto de vista contrario y rechazan la validez de toda tradición arquitectónica. La historia de la aquitectura se convierte entonces en la historia de la 'transferencia tecnológica'. En palabras de Martin Pawley: "No sólo se deben abandonar las trampas de la 'asimilación artística', sino también la idea de que el diseño arquitectónico es un proceso 'creativo' en el sentido que se le da a este término en las bellas artes por oposición a la ingeniería. En realidad, al tratarse de una teoría de la arquitectura en cuanto que combinación económica de elementos provenientes de múltiples campos, pertenece a otro sistema de valores que es más apropiado y que incluye la ingeniería y el diseño automovilístico, naval y aeronáutico."

Santiago Calatrava, ingeniero civil y arquitecto, doctor honoris causa en doce ocasiones, repudiado por la arquitectura española (of course) con argumentos tan cuestionables sobre la calidad del arquitecto (bueno/malo) como lo es el hecho de que algunas obras superen el presupuesto (¿cuánto dinero y cuánto tiempo costó la Ópera de Sidney antes de convertirse en un edificio emblemático de todo un país?); que alguna obra en todo su historial diera problemas, como lo ha hecho el puente de Bilbao, (la estación intermodal de Zaragoza obtuvo el que probablemente sea el premio de arquitectura ferroviaria más importante del mundo y tuvo goteras y problemas con el sistema de calefacción); o que no siempre se hagan en el plazo de tiempo previsto (Gaudí, cabronazo, nadie entiende los bocetos de la Sagrada Familia).

A estos argumentos se añaden los de la gente que se sube al carro y opina sin tener ni la más remota idea sobre aspectos como, por ejemplo, la estructura (osan opinar sobre si estructuralmente está bien o mal diseñada con sólo verla y habiendo estudiado cuatro meses "Física general", con dos cojones, valiente), el equipo de trabajo del arquitecto (en realidad Calatrava no hace nada, se lo hacen todo otros, y lo sé porque yo soy uno de ellos) o lo descalifican porque no les gusta. Qué mala es la envidia, pero cuánto peor es la ignorancia.
Y es que se puede ser un buen actor sin hacer grandes películas, pero normalmente las grandes películas contratan buenos actores. Calatrava hace grandes obras, es algo que no me cuestiono y que además veo que le siguen encargando, ahora cabe responder si es un fulano con suerte desmerecida o no.

Como muestra, el puente de la discusión, en Sevilla, y el acojonante Turning torso en Malmo, Suecia, arriba del todo. Que cada cual opine lo que quiera, por supuesto, pero que no espere que luego no se rían de él. Por tonto.